Hoy me pongo serio, porque el juego que nos ocupa es genial en todos sus apartados, incluso para la época (2002) tira la mar de bien de todos los recursos de PS2 y fue la gran sorpresa de los críticos, Hideo Kojima (creador de Metal Gear) se había fijado en él, y el resultado fue Ico. De todos los juegos que os he hablado estos días este es uno que, seguro, nadie debería perderse. Pero ¿cómo es Ico?(ved aquí una muestra)
Los niños que nacen con cuernos están malditos, han de ser encerrados en la mayor fortaleza que os podáis imaginar, allí hasta el fin de sus días. En la soledad de su celda. La casualidad quiere que Ico se libere de su celda y dé comienzo una de esas historias que demuestran cuánto han cambiado los videojuegos desde sus inicios en monocolor. Una de esas historias de narración impecable practicamente exenta de diálogos, música enorme, desarrollo complentamente absorbente y resultado global abrumador; porque se trata de un ejercicio auntenticamente artístico. Fumito Ueda nos ofrece su dulce y personal visión en esta joya audivisual. Obra completa y sin secuelas, Ico hay que paladearlo de principio a fin.
Ico debe huír del castillo, se topará con la princesa Yorda (encerrada también en la oscuridad de l fortaleza) juntos intentarán salir de la prisión. Ella es débil y se ve contínuamente acechada por las hordas de la Reina Oscura que domina la mazmorra, si avandonas a Yorda éstas aparecerán para llevársela, pero Yorda debe mantenerse a tu lado si quieres que se abran las puertas selladas. No hablan la misma lengua, pero se entienden y se buscan cuando la distancia entre ellos se hace peligrosa.
La ternura puede al drama y su evasión parece que llegará a buen término, solo que han de luchar contra el más grande de los enemigos, el Castillo forma parte de este cuento de hadas tanto como los dos protagonistas. Es enorme, está lleno de pasillos, de enigmas por resolver, de peligros, de caídas al vacío, de pequeños lugares que te encandilarán.
En él sentirás toda la vulnerabilidad posible, oirás el lejano cantar de los pájaros que sí son libres, oirás las olas rompiendo en el fondo de un enorme acantilado, escucharás las melodías (resultado del excelente trabajo de Michiru Oshima) más preciosas e inquietantes que podías suponer para un juego. Luchrás contra las sombras, resolverás innumerables acertijos, y dentro del imenso castillo admirarás unos deliciosos parajes abiertos que te muestran todo lo que te han arrebatado junto con tu libertad.
Todo esto es Ico, toda una experiencia, de una sencillez de guión que te dejará impresionado; el final te emocionará. Si tenéis oporunidad probazlo.
Me he puesto muy solemne, pero es que la obra de Ueda se lo merece, ninguna ambiéntación es tan efectiva como esta, basada en la obra del metafísica de Chirico (fotos 1 2 3). En su día el juego apenas tuvo repercusión en el público, se vendieron pocas copias, se combiertió en una obra completamente underground, pero ello no impidió que el Team Ico pudiera llevar a cavo su siguiente proyecto, Shadow of the Colossus, otra obra de arte, que hoy esta vez sí, está triunfando.