Los juegos de plataformas triunfaban en los 80. Ya se jugaba Super Mario Bros, Pitfall! o Donkey Kong. La gente se lo pasaba genial saltando y corriendo por estas aventuras y eran vistosos desde luego, pero no eran Prince of Persia. Jordan Mechner tuvo una idea a finales de la década. Su idea no solo fue revolucionar las animaciones de los videojuegos, él concibió un ritmo de desarrollo trepidante y angustioso.

En este juego manejamos al príncipe, el príncipe de Persia que debe huír de una cárcel para ir al rescate de la princesa cautiva en manos del visir Yafar. El marajá está en las campañas bélicas y el malvado visir ha decidido que es la oportunidad que esperaba para hacerse con el poder, y como rehén ha tomado a la princesa que ha de decidir en una hora si se casa con él o muere. El príncipe correrá por una gigantesca mazmorra llena de saltos imposibles, trampas, guardias y laberíticos pasillos antes de que se acabe el juego: o lo que es lo mismo no tienes un minuto que perder, si te tomas demasiado tiempo para resolver los acertijos o si te enzarzas en una lucha demasiado rato perderás la partida.

Ese tiempo que notas como expira cada vez que tienes que retoceder, esas trampas mortales imprimen a la historia de una tensión que disfrutarás a medida que ves el primer personaje de un videojuego que se movía de forma realista, contaba con una grandísima infinidad de sprites, no solo era ver un sprite quieto y otro corriendo de forma alternativa. Saltas, corres, te agachas, retrocedes, agarras salientes, caes, y luchas de una forma increíblemente fluída. Toda una revolución visual. Jordan Mechner tomó las animaciones de unas grabaciones de su hermano haciendo monerías.

Un juego trepidante y muy entretenido. Salió por primera vez en 1989 en Atari, Apple II, Apple Macintosh y Amiga por ejemplo, fue un juego relativamente exitoso y tuvo unas versiones de graficos mejorados en consolas más potentes como la NES, Mega Drive y SNES. Hay gente que recopila mejor estas ediciones, como me ha remitido Manu, y aquí os dejo para que veais los cambios de una edición a otra . Su secuela Prince of Persia II: The Shadow of the Flame salió en 1994 para cosolas de 16 bits. Era como una expansión del concepto del primero pero con 90 minutos de límite y más escenarios que recorrer, otra magnífica oportunidad de disfrutar de las habilidades del príncipe.

La verdad es que es todo un juegazo, lleno de carisma y un excelente sistema de juego y acabado en todos los apartados. Lo mejor en mi opinión más que las animaciones del protagonista es el ofuscado ambiente en el que notas en falta cada segundo perdido. Genial.
La introducción de la versión de MegaCD y un video del juego terminado en unos diez minutos (la gente se aburre mucho), ved sus geniales animaciones.
Recuerdos a Brais y a María (que cose y canta) que estuvieron de cumple el mismo día esta semana. Y también a Mede.